lunes, 6 de abril de 2015

[Post-LR:FFXIII] La sorpresa frustrada

Un súbito estrépito procedente del piso de abajo despertó bruscamente a Hope de su plácido estado de duermevela. Se incorporó en la cama, un tanto aturdido, y entonces escuchó una exclamación ahogada de dolor.

-¡Light!-sin perder un segundo, el joven saltó de la cama y echó a correr hacia el piso inferior, casi tropezando con los bajos de sus pantalones al bajar a toda prisa las escaleras. Al llegar abajo, miró a su alrededor, alarmado; oyó en ese momento una maldición mascullada entre dientes que venía desde la cocina.

Prácticamente se abalanzó contra la puerta de la cocina, que estaba cerrada, y la abrió con cierta brusquedad, temiendo que hubiera sucedido algo malo. Lo que vio fue a Lightning de espaldas a él, de rodillas en el suelo, apretándose la mano izquierda con la otra y con un cuchillo manchado de sangre al lado.

-¡Light!-Hope corrió hacia ella y se arrodilló a su lado, presa del pánico; Lightning alzó la cabeza hacia él, con una mueca de dolor reprimido-¿Qué ha pasado?

-Nada-respondió ella, apretando los dientes-. No te preocupes. No ha sido nada.

Hope, que la conocía de sobra, tomó la mano que Lightning aferraba con la otra; ella se resistió un poco, pero finalmente dejó que el joven la examinara: un largo y profundo corte recorría la palma de su mano izquierda, sangrando abundantemente, dejando rastros escarlata en su brazo.

-¿“Nada”, dices? Por el amor de los dioses, Light, por poco te llevas media mano por delante.

Ella le disparó una mirada llena de ironía.

-Tú y yo hemos sufrido heridas mucho más serias. Esto no es más que un rasguño en comparación.

-Eso no es razón para decir que esto no es “nada”-Hope movió la cabeza y cubrió la mano herida de Lightning con las suyas, que empezaron a brillar con un suave resplandor azulado-. De verdad, Light, yo no estoy para estos sustos.

Lightning frunció el ceño, pero su expresión tensa iba relajándose poco a poco, a medida que el hechizo Cura de Hope sanaba la herida y calmaba el dolor.

-Siento haberte asustado-dijo, agachando la cabeza-. Creía que estabas durmiendo. Iba a curármelo yo misma, pero reconozco que tu magia curativa es mucho mejor que la mía…

Él suspiró, pero no dijo nada. Siguió curando en silencio la mano de Lightning.

Después de unos pocos minutos, finalmente Hope soltó suavemente la mano de la joven y la examinó; había desaparecido todo rastro de la herida, a excepción de los regueros de sangre que recorrían su brazo.

-Ya está-le dijo él dándole un suave apretón en la mano-. ¿Te duele?

-No-repuso ella abriendo y cerrando la mano para asegurarse-. Está como nueva. Gracias, Hope.

Hope esbozó una pequeña sonrisa, algo que en los últimos meses le costaba mucho, por lo que cada vez que sucedía significaba muchísimo para ella. Entonces, el joven se inclinó para recoger el cuchillo de cocina con el que por poco Lightning se había dejado sin mano.

-¿Qué estabas haciendo con el cuchillo?-le preguntó, preocupado; Lightning desvió la mirada-Light, ¿pasa algo malo…?

-¡No!-se apresuró a contestar ella al darse cuenta de que Hope se estaba imaginando lo que no era-No, de verdad. No tiene nada que ver. Yo… estaba intentando darte una sorpresa.-confesó, ruborizándose.

-¿Una sorpresa?-Hope ladeó la cabeza sin comprender-¿Cortándote con el cuchillo?

-No, tonto, claro que no. Es que… -de pronto, Lightning, con el rostro encendido, parecía más tímida que nunca-Siempre dices que te gustaría probar mi comida, y yo lo único con lo que me defiendo es con el filete de bégimo… así que quería hacer algo más elaborado para ti.

Hope parpadeó, atónito; como Lightning no era precisamente buena cocinera, siempre había sido él quien se había encargado de la cocina. Cuando su depresión se agravó, ella había intentado tomar el relevo con desastrosos resultados, por lo que Hope había hecho el esfuerzo de seguir cocinando él. El hecho de que después de aquellos fracasos culinarios la joven hubiera intentado cocinar algo para él… No sabía qué decir. Lightning no solía dedicarle mucho tiempo a lo que consideraba que se le daba mal.

-¿Querías prepararme algo especial?-Hope alzó la vista y descubrió sobre la encimera algo que parecía un ave casi entera, su carne llena de toscos cortes y tajos, sin duda producto de los esfuerzos de Lightning por limpiarla y deshuesarla, y rió suavemente entre dientes-Vaya, Light, ¿qué le has hecho al pobre animal? Parece como si en vez de usar un cuchillo hubieras estado peleándote con él.

Lightning se rió sin ganas, con los hombros hundidos, claramente desanimada.

-Ya sé que ni siquiera debería haberlo intentado-dijo, su voz teñida de un matiz de tristeza-. Soy un fracaso en la cocina, y para una cosa que quiero hacer para agradarte…

-Light-le cortó él, tomando su rostro entre sus manos y mirándola a los ojos-, no me importa lo más mínimo que no sepas cocinar. Que hayas intentado hacerlo por mí es lo que de verdad me importa.

Ella le devolvió una mirada entristecida, pero llena de amor y dulzura. Era muy raro ver algo así en los ojos de Lightning Farron, y Hope se sentía el ser más feliz del nuevo mundo cada vez que lo veía, consciente de que muy probablemente era el único que había tenido el privilegio de ser el destinatario de aquella mirada.

-Pero quería hacerlo, Hope. Me siento fatal por no poder hacer nada para animarte, y verte tan triste… -Lightning cerró los ojos-Quiero hacerte feliz, y no sé cómo hacerlo. Pensé que, si conseguía hacer esto…

Hope la interrumpió entonces posando suavemente sus labios sobre los de ella, presionando apenas, pero aquello bastó para que Lightning dejara escapar un débil grito ahogado de sorpresa al tiempo que se sentía derretir; hacía tiempo que él no tomaba la iniciativa, más concretamente desde que su depresión tocó su punto más hondo. Y aunque aquél no era un beso pasional, a la joven no le importaba en absoluto. Su relación… su amor por Hope iba más allá de minucias como ésas.

Cuando se separaron, apenas unos segundos después, Hope la abrazó, y Lightning hundió el rostro en su hombro. La joven pensaba que debía ser ella quien estuviera consolándolo a él, pero lo cierto era que llevaba varios meses sintiéndose mal al verle tan deprimido y se había obligado a sí misma a tragárselo y mostrarse fuerte por él. Y además, no estaba tan mal que fuera Hope quien la consolara a ella…

-Que estés aquí conmigo es lo que más feliz podría hacerme-le susurró el joven al oído, acariciándole el pelo-. Lo que yo estoy pasando no tiene nada que ver contigo. Eres lo único que me ha mantenido cuerdo durante estos meses, y nunca podría agradecértelo lo suficiente.

Lightning sonrió, devolviéndole el abrazo. Sabía que Hope lo decía de verdad, pero también pensaba que ella aún podría hacer algo más por él. Luchaba contra la depresión del joven con uñas y dientes, pero era una guerra silenciosa, una guerra mental. Quizá por eso, pensó, no se le diera muy bien. Ella sabía luchar mano a mano… pero aún, tenía que admitir, le faltaba mucho que aprender en el terreno de las emociones.

Por suerte para ella, Hope era el mejor maestro que podría haber encontrado.

-No me lo agradezcas. Sólo quiero que tengas una vida tranquila y sin fantasmas del pasado-musitó ella-. Y si para ello tengo que ingeniármelas para cocinar… lo haría sin dudarlo.

El pecho de Hope se agitó levemente cuando el joven se rió entre dientes.

-Mientras no me des más sustos… No me gustaría entrar en la cocina y verte sin una mano por pelearte con un pollo muerto.

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