martes, 15 de julio de 2014

[Post-LR: FFXIII] Canción

Lightning despertó súbitamente en medio de la noche. Lo primero que percibió fue la ausencia de la calidez de Hope a su lado; las sábanas frías delataban que hacía un rato que no estaba junto a ella. La segunda fue girarse, adormilada, hacia el reloj de su mesita: la una de la madrugada.

Se incorporó lentamente, preocupada. ¿Dónde estaría Hope a aquellas horas? Aquello no era normal en él. Siempre que la joven despertaba, él estaba a su lado. Al menos así había sido durante el último mes. ¿Acaso iría algo mal?

“Deja de pensar como una novia paranoica”, se reprendió Lightning. “Quizá sólo haya ido al baño.”

Claro que si las sábanas estaban frías era porque hacía un rato que Hope se había ido. Eso sólo dejaba dos opciones: o iba estreñido, o no estaba en el baño.

Lightning suspiró, se levantó de la cama y salió, un tanto tambaleante por el sueño, de la habitación. En el fondo no tenía motivos para preocuparse, lo sabía: si Hope hubiera tenido una de sus horribles pesadillas se habría dado cuenta. Tenía que ser otra cosa.

Y la verdad sea dicha, a Lightning no le gustaba no saber dónde estaba. Sólo hacía dos meses que le había recuperado, y el hecho de perderle la aterraba. Hope era la única persona de la cual estaba segura que jamás la dejaría sola, y cuando algo así sucedía, la joven no podía evitar sentir aquel temor irracional.

Bajó las escaleras con cuidado, sus ojos acostumbrándose a la suave luz que siempre dejaban encendida en el salón del piso inferior.

-¿Hope?-llamó, frotándose los ojos-¿Dónde estás?

No hubo respuesta. Lightning volvió a suspirar y se rascó la cabeza. Si Hope estuviera en el salón o en la cocina le habría oído. Ya había comprobado que en el baño no estaba. Y al pasar por delante de la puerta del estudio había visto que la luz estaba apagada.

Estaba a punto de darse por vencida y recurrir al teléfono cuando de pronto escuchó un sonido muy, muy tenue. Lightning alzó la cabeza, alerta, tratando de descubrir la fuente. Parecía llegar desde la amplia ventana del salón. Se acercó unos pasos, aguzando el oído; a medida que se acercaba, se percató de que era música. Algún instrumento de cuerda, sin duda.

Cuando ya estaba al lado de la ventana, le llegó además el sonido de una voz. Apenas inaudible, pero lo bastante reconocible para ella, y que indudablemente estaba cantando.

Lightning sonrió. Ya sabía dónde encontrar lo que estaba buscando.

Salió de la casa y se dirigió a la pequeña arboleda que se alzaba junto a ésta; pese a ser verano tardío, a aquellas horas refrescaba, y Lightning se frotó los brazos mientras caminaba y maldecía haber salido sólo con el camisón. Por suerte, a medida que avanzaba, la música se hacía más audible, al mismo tiempo que la voz.

Por fin llegó a las lindes de la arboleda, a unos cuarenta metros de su casa. Allí, sentado bajo un árbol, de espaldas a ella, Lightning descubrió a Hope con una guitarra en sus manos, tocando una melodía que se le antojaba melancólica y esperanzadora al mismo tiempo, acompañándola con su voz. Por lo que podía oír, la canción hablaba de los tiempos pasados, de aquello que había sido y ya no era, y el afán por recuperar lo que se había perdido.

La joven se escondió tras un árbol y lo observó en silencio, escuchando aquella canción y dejando que la voz de Hope la envolviera.  Nunca antes le había oído cantar, y sabía que si le descubría lo más probable sería que se pusiera tan nervioso que no pudiera seguir. Quería escucharle hasta el final. Además, si la letra de la canción le hacía sentirse aludida, cantada por Hope le aludía como diez veces más. La idea de Hope cantando una canción para ella la hizo sonrojarse levemente. Era un estúpido cliché, sí, pero tenía que admitir que le gustaba, pese a que el joven ni siquiera sabía que ella le estaba escuchando.

Era inaudito, pensaba Lightning a menudo. Aun sin siquiera ser consciente, Hope siempre hallaba la forma de llegar a su corazón.

Cuando por fin Hope terminó la canción, Lightning lo vio respirar hondo, tararear algo y acompañar aquella casual melodía perezosamente con la guitarra. Se le veía relajado, allí sentado sobre la hierba, con su holgada camisa blanca y los igualmente holgados pantalones grises, y su cabello plateado un tanto revuelto y brillante a la luz de la luna. Una versión de Hope mucho más agradable que la que tantas veces había contemplado cuando sus horribles pasadas experiencias le asaltaban en forma de pesadillas.

Una vez se hubo hartado de contemplarle y escucharle, Lightning decidió salir de su escondite. Avanzó despacio sobre la hierba hacia él; absorto como estaba, Hope no se percató de su presencia y siguió tarareando, sus largos dedos rozando distraídamente las cuerdas de la guitarra.

-Hope… -le llamó ella suavemente. Pese a que había tratado de no asustarle, su precaución no sirvió de mucho: el joven se sobresaltó, causando una cómica nota desafinada al rasgar una de las cuerdas, y se giró rápidamente hacia ella.

-Ah… Light… -inmediatamente después de reconocerla, el pálido rostro de Hope se tiñó de rubor; ella no pudo evitar reír entre dientes al verle tan azorado y sin saber dónde esconder la guitarra-Yo, eh… No sabía que estabas aquí.

-Desde hace un rato-respondió Lightning, acentuando su sonrisa al ver cómo el rubor de Hope se hacía más intenso cuando dedujo que le había escuchado cantar. Señaló la guitarra y preguntó:-. ¿De dónde la has sacado?

Hope bajó la mirada hacia el instrumento, aún tratando inconscientemente de esconderlo.

-La compré poco después de renacer… Ya tenía una en el viejo mundo, mi padre me enseñó a tocar-murmuró, sonriendo tímidamente con nostalgia-. Solía tocarla para relajarme cuando el trabajo en la Academia empezaba a volverme loco, o cuando me sentía solo… Perdí la costumbre cuando el Caos invadió el mundo y ya no tenía tiempo ni para relajarme un solo instante, pero empecé de nuevo cuando renací.

-No lo sabía-dijo Lightning, sinceramente sorprendida-. Nunca te he oído tocar en el tiempo que vivimos juntos.

Hope alzó la cabeza con ella, todavía un poco sonrojado, y le dedicó una de sus cálidas, radiantes sonrisas.

-Bueno, desde entonces no he tenido la necesidad. No me he sentido solo en todo este tiempo.

Lightning sintió que ella se ruborizaba también. Siempre que le pasaba maldecía a Hope por ser el único capaz de conseguirlo, pero le resultaba difícil estar mucho rato enfadada con él. Sin contar que aquello no era realmente un enfado.

-¿Es que hoy sí que te sentías solo?-replicó sin embargo, alzando una ceja. Ella no era la clase de mujer que respondía con frases cursis a aquella clase de comentarios. Pero Hope estaba acostumbrado a ello; es más, en alguna ocasión había mencionado que era una de las cosas que más le gustaba de ella.

-No, en absoluto-se echó a reír él-. De hecho, me apetecía estar un rato solo. Hace una noche preciosa, y como no podía dormir, pensé que tal vez tocar un poco me ayudaría a conciliar el sueño.

-Oh, entiendo-Lightning ladeó la cabeza, dubitativa-. No pretendía molestarte. Si prefieres que me marche…

-Claro que no-se apresuró a responder Hope, alzando una mano y tomando la muñeca de Lightning suavemente-. Light, tu compañía siempre es grata para mí. Inesperada en el peor de los casos, pero nunca indeseada.

Ella sonrió con cierta timidez. Su lado tímido era otra de las cosas que sólo Hope podía sacar a la superficie.

-¿Puedo quedarme, entonces?

-Eso no tienes ni que preguntarlo-repuso Hope devolviéndole la sonrisa y soltando su muñeca-. Todo el tiempo que te plazca.

Lightning se sentó a su lado, apoyó la espalda en el tronco del árbol y la cabeza en el hombro de Hope. Su sonrisa se hizo un poco más amplia cuando sintió el brazo del joven rodear su cintura atrayéndola hacia sí. Durante un breve rato, ambos permanecieron así, contemplando en silencio el cielo estrellado y disfrutando de la compañía del otro sin más espectadores que la guitarra que Hope había dejado a su lado, sobre la hierba.

-¿Cómo te encuentras?-le preguntó Hope al cabo, depositando un suave beso en su sien-No es normal que te despiertes a estas horas.

-Estoy bien. No sé por qué me desperté, la verdad. Supongo que por ti.-repuso ella sintiéndose ruborizar apenas al notar el roce de los labios del joven.

-¿Por mí? ¿Te he despertado con la guitarra?-Hope parecía sentirse culpable.

-No, me refería a que no estabas-le tranquilizó Lightning-. Me he acostumbrado a que duermas a mi lado, y tal vez, de alguna manera, noté que me faltaba… algo.

-Entiendo-murmuró él, y esbozó una media sonrisa-. No quería despertarte, por eso no te dije nada. Pero parece que al final ha sido peor el remedio que la enfermedad…

-Eso no es verdad. He salido ganando con tu idea-Lightning le dirigió una mirada divertida-. Estoy sentada contigo al aire libre a la luz de la luna y te he oído cantar. Eso no pasa todos los días.

El pálido rostro de Hope se volvió a teñir de escarlata, como la joven sabía que haría en cuanto pronunciara aquellas palabras, y se le escapó una breve risa avergonzada.

-Me sorprende que aún no hayas decidido hacer las maletas y marcharte después de oírme cantar. Lo hago muy mal. Pocas personas querrían pasar otra vez por semejante vergüenza ajena.

-Anda, no me digas. Pues algo me dice que yo soy una de esas personas-Lightning ladeó la cabeza y enarcó las cejas-. De hecho, querría volver a oírte cantar. Me encantaría.

El rubor de Hope se hizo aún más intenso.

-Light… De verdad, se me da muy mal… Y además, sabiendo que estás escuchando, voy a desafinar todavía más.

-Quiero volver a oírte cantar, Hope. Por favor.

-Sabes que funciono mucho peor bajo presión.

-Muy bien. Entonces retiraré el “por favor”.

Hope suspiró y se pasó una mano por la nuca. Miró a Lightning con resignación en sus ojos claros.

-No vas a dejarme en paz hasta que lo haga, ¿verdad?

-A estas alturas deberías saber la respuesta a eso.-ella le devolvió una mirada socarrona. Hope sonrió, a su pesar.

-¿Sabes que últimamente estás muy caprichosa? Pareces una chiquilla.

-Será cosa de Lumina-Lightning se encogió de hombros-. Tendrás que vivir con ello.

Él rió entre dientes.

-No me quedará más remedio-dijo, atrayéndola un poco más hacia sí y besándola en la frente-. Porque no tengo intención de volver a separarme de ti.

-Bueno, venga, déjate de ñoñerías-rió Lightning apartándose de él; esta vez le tocó a ella sonrojarse-. Canta lo que quieras, pero canta y no trates de distraerme, porque no cuela.

Hope sacudió la cabeza, sonrió tímidamente y cogió la guitarra que había dejado a su lado. Hizo sonar unas cuantas notas para comprobar que la humedad de la noche no la había desafinado, y alzó la mirada al cielo estrellado, pensativo.

-¿Tienes alguna preferencia en particular?-le preguntó el joven, todavía con aquella sonrisa entre tímida y traviesa en sus labios. Lightning se preguntó qué diablos estaría tramando, pero mientras cantara otra vez, la verdad era que le daba igual.

-No sé mucho de música. Lo dejo a tu criterio.

Él acentuó apenas su sonrisa, al tiempo que su sonrojo también se acentuaba.

-En ese caso… Bien, ya que insistes en que cante, supongo que no te importará si te la dedico, ¿no?-repuso en voz baja, mirándola tan expectante como azorado. Lightning sintió que su corazón se aceleraba al comprender lo que le rondaba a Hope por la mente: la joven le había pedido que cantara cualquier cosa, pero él estaba hablando de una serenata. Para ella. Aquello sonaba a cliché de película romántica, pero de alguna forma, el hecho de que fuese Hope quien se la dedicara le resultaba… casi como un sueño.

-… No, claro que no-se las arregló para decir sin que se notara el nerviosismo en su voz, y carraspeó-. Tú canta.

Hope asintió brevemente y le dirigió otra sonrisa, mucho más radiante y cálida que las anteriores, aunque seguía teniendo aquel matiz de timidez que, la verdad sea dicha, tan adorable se le antojaba a Lightning.

-En tal caso, va para ti, Light.

Ella le observó expectante mientras tocaba unos cuantos acordes en busca de la tonalidad correcta, y una vez pareció estar conforme, empezó a tocar. La melodía que sus dedos arrancaban suavemente a las cuerdas le resultaba extrañamente familiar, pero no fue hasta que Hope comenzó a cantar cuando reconoció la canción.

Desde la escarlata ráfaga de luz
Hasta aquél que el silencio rompe
La oscura noche iluminas tú
En tantas asombrosas formas

Lightning cerró los ojos. Recordaba aquella canción. La había escuchado en el viejo mundo, en Nova Chrysalia, cantada por los juglares de la ciudad de Luxerion. Sabía que era una canción dedicada a la Redentora de leyenda, pero nunca se hubiera imaginado que volvería a escucharla. Mucho menos que sería Hope quien se la cantara, con aquella voz tan suave y dulce que parecía acunarla y le hacía derretirse por dentro.

Hope pareció darse cuenta de esto, porque su voz tomó algo más de confianza cuando prosiguió con la siguiente parte de la canción. De alguna forma, el hecho de que él fuese quien cantaba aquella canción hacía pensar a Lightning que había sido escrita para que aquel momento tuviese lugar. Que Hope la cantara para ella. Porque no podía haber elegido una mejor.

Desde los cielos enviada cayó
Un precioso poema es su nombre
Déjame cantar para ti mi canción
Bella redentora de mi alma

Al oír el último verso, Lightning abrió los ojos, ruborizada y con el corazón latiéndole con fuerza. Estaba segura de que la canción no decía así, pese a que no la recordaba claramente. Pero de eso sí que se acordaba. Hope había cambiado aquel verso para ella, cambiando el tono en parte impersonal de aquella oda a la Redentora por algo que realmente significara algo para ella. Y para él. Para ambos.

Cuando tocó la última nota, Hope bajó la mirada, tan colorado como ella. Parecía rehuir los ojos de Lightning, si bien una pequeña sonrisa se adivinaba en su rostro.

-Ya te lo he dicho-murmuró el joven-. Canto muy mal.

-No-Lightning negó con la cabeza, y sin darle oportunidad a añadir una palabra más, se abrazó a él, arrancándole un débil grito ahogado de sorpresa-. Ni se te ocurra decirlo, o te pongo esa guitarra por sombrero. Mejor cállate antes de estropearlo.

Hope tardó un instante en reaccionar, pero no tardó en sonreír y corresponder a su abrazo, feliz. Lightning sabía lo mucho que significaba para él lo que acababa de hacer, por mucha vergüenza que le diera; de hecho, sabía que el mayor problema de Hope para con ella era su timidez, y la joven quería que la superara. Y también sabía lo mucho que significaba para ella aquella sencilla canción.

Era sorprendente lo poco que necesitaban ambos para sentirse felices. Seguramente porque habían pasado literalmente mil años el uno sin el otro, y el destino había hecho lo imposible por mantenerles separados. Cualquier cosa, por pequeña que fuese, significaba todo un universo.

-Hope… -Lightning rompió el silencio al cabo de un rato, todavía abrazada a él.

-Dime.

-Ese último verso… -la joven hizo una pausa, y entonces alzó la vista hacia Hope, socarrona-Visto de esa forma, yo también podría cantarte la misma canción y no cambiaría nada.

Hope rió suavemente, acariciándole el pelo.

-Yo no soy ningún Redentor, Light.

-Sí que lo eres-replicó ella-. Eres mi Redentor, mi único y especial Redentor. Tú me salvaste, sólo a mí. Y sin poderes de ningún tipo. Sin ti, yo no estaría aquí ahora mismo.

-Ni yo tampoco. Eso lo sabemos los dos. Pero esto lo hemos discutido otras veces, y nunca nos hemos puesto de acuerdo.-observó Hope, divertido.

-Tienes razón-rió Lightning-. Sería mucho más fácil si ambos admitiésemos que somos Redentores el uno del otro. Pero tú eres cabezota y no vas a admitir nunca ese papel…

-Te costará mucho conseguirlo. Sin embargo… -Hope le dirigió una traviesa sonrisa-Si lo intentas con la segunda parte de tu proposición, me lo podría pensar.

Lightning le miró sin comprender, aunque su expresión le hacía temerse alguna maquinación de las suyas.

-¿De qué estás hablando?

-Antes has dicho que podrías cantarme la misma canción dado que yo también soy tu Redentor-sonrió él-. No me parece una mala idea.

-¿Qué?-Lightning se separó de él como un resorte, sintiendo sus mejillas arder-Ah, no. Ni hablar. Eso sí que no.

-Eso no es justo, Light-Hope ladeó la cabeza, dirigiéndole una mirada lastimera-. A mí me has hecho cantar. Me debes una, y estaremos en paz.

-Olvídalo, Hope. Yo no canto.

-No me lo creo. Estoy seguro de que, con esa voz tan preciosa que tienes, oírte cantar es todo un privilegio.

-Eso por descontado, porque no te creas que me vas a escuchar, ni tú ni nadie.

-¿Ni siquiera lo harías por mí?-el joven acentuó aquella juguetona sonrisa-Qué poca consideración tienes conmigo. Para una cosa que te pido.

Lightning resopló y se cruzó de brazos, apartando la mirada de sus ojos de cachorro abandonado. Sabía que si seguía mirándolos no podría decirle que no.

-¿Desde cuándo no querer cantar es ser poco considerada contigo? Ni que te hubiera echado a dormir al sofá.-protestó la joven.

-Bueno, estamos juntos… Ya sabes, eso incluye hacernos felices el uno al otro. Y la verdad, no sabes lo feliz que me haría que cantaras algo para mí.

-Eres un condenado manipulador.

-Lo sé-Hope rió entre dientes, y entrelazó su mano con la de ella, suavemente-. También podría ponerme de rodillas y suplicarte, pero no creo que surta tanto efecto.

-Y además sería mucho más patético.-bromeó Lightning, socarrona, dándole un suave golpe con el dedo en su frente. Hope dejó escapar una breve risa un tanto tímida, y se frotó el punto en el que le había golpeado.

-En fin… Supongo que la fortuna no está hoy de mi parte para convencerte-rió el joven con suavidad-. Y yo no tengo aguante para hacerte rabiar, así que tendré que quedarme con las ganas. Qué se le va a hacer.

Lightning lo miró, en parte sintiéndose culpable. Lo cierto es que ella había hecho cantar a Hope, pese a su reticencia. Pero cantar ella era otra cosa muy diferente. Estaba segura de que si lo intentaba, Hope sería el que cortara con ella a causa del horror.

Sin embargo, pese a su tono desenfadado, Lightning sabía identificar sus reacciones y expresiones casi a la perfección. Y más allá de aquella sonrisa, la joven veía la decepción en los ojos claros de Hope. Y sabía que aquella vez no lo estaba haciendo para que cediera.

-Te propongo un trato-le dijo, buscando su mirada; Hope alzó la cabeza-. Si te doy algo a cambio de que cante, ¿saldaríamos la deuda?

Él la miró fijamente unos segundos. En sus ojos brillaba una chispa socarrona.

-Depende de lo que sea.

-Hum… Eso me pone las cosas difíciles-Lightning fingió pensárselo, y sonrió enarcando las cejas-. ¿Aceptarías un beso a cambio?

Hope parpadeó, sorprendido, pero antes de que pudiera replicar, Lightning le selló los labios con los suyos, inesperadamente. La joven no solía iniciarlos ella misma a menos que realmente lo quisiera, por lo que Hope tardó un poco en reaccionar. No tardó, no obstante, en cerrar los ojos y devolvérselo suave y dulcemente, deleitándose con cada segundo de aquel beso bajo la luz de la luna, en brazos de su amada Redentora.

Cuando por fin se separaron, ambos sonrojados y respirando hondo para recuperar el aliento, Hope le susurró a Lightning al oído:

-Estamos en paz, Light.