-¿Hope?
-¿Hmm?
-¿Estás despierto?
-Más o menos.
-¿Cómo estás?
-Mejor que antes.
Aquélla era una conversación que se había vuelto típica entre
Lightning y Hope en los últimos meses. Debido a que la depresión de Hope había
empeorado, acosado sin piedad por sus pesadillas y recuerdos de sus traumáticas
experiencias en el otro mundo, el joven apenas salía de casa, y pasaba mucho
tiempo acostado, con la mirada perdida y un brillo de tristeza en sus ojos.
Y Lightning no podía hacer más que ver cómo su compañero se hundía
más y más en el pozo de su amargo pasado sin saber cómo sacarle de ahí.
-Hope…
-¿Sí?
-¿Estás contento con tu nueva vida?
-… ¿Por qué me lo preguntas?
-Sólo respóndeme, por favor.
-Pues… supongo que no me puedo quejar.
No era una respuesta del todo sincera, y Lightning lo sabía. Pero
también sabía que Hope hacía todo lo posible para no inmiscuirla en sus propios
traumas. Sabía que él se sentía culpable por aquella situación, por no poder
ofrecerle la convivencia normal de una pareja de enamorados. Sabía que Hope
creía estar decepcionándola ahora que por fin estaban juntos después de más de
mil años, y eso no hacía sino deprimirle todavía más.
Pero Lightning no estaba dispuesta a rendirse. Ella y Hope habían
derrotado juntos a los dioses, y juntos derrotarían también a sus sombras.
-Hope, mírame.
-… ¿Light?
-Ya sé que no estás pasando por tu mejor momento… y sé lo mucho
que estás sufriendo.
-…
-Pero todo pasará. No es más que otra prueba, y sé que tienes la
fuerza para superarla, como hiciste con tantas otras.
-… Estoy cansado de pruebas, Light. Tan sólo quiero poder vivir en
paz… y poder darte la vida que te mereces.
Lightning no apartó sus ojos de los de Hope, teñidos de tristeza.
Acunaba su pálido y pecoso rostro entre sus manos, y pese a su aspecto adulto,
la joven podía ver en aquellos ojos verdes al desamparado chiquillo de catorce
años que una vez fue, privado de su inocencia y maltratado por el destino. Ella
había jurado protegerle, y no podía soportar ver así a la otra mitad de su
corazón, roto por dentro tal vez para siempre por culpa de la ambición de un
dios ignorante.
Ya le había fallado una vez. Lightning no iba a abandonarle nunca
más.
-Ya tengo la vida que quiero, Hope. Aquí contigo, a tu lado.
-… Pero no te mereces tener que cargar con todos mis problemas. No
es justo, después de todo lo que has pasado.
-Somos compañeros. Estamos juntos en las buenas y en las malas.
Pase lo que pase.
-Light…
-Saldremos adelante. Tú y yo. Te lo prometo, Hope. ¿Confías en mí?
-… Te confiaría mi vida sin dudarlo. Lo sabes.
Allí, abrazada a Hope entre las sábanas, Lightning deseó no
separarse nunca de él. Hope había sido antaño el líder de la humanidad, el
avatar elegido de Bhunivelze el Altísimo, el más grande entre los suyos… y sin
embargo, el joven que se acurrucaba contra ella en aquel momento, perdido entre
aquella camisa blanca muy holgada para él, parecía tan frágil que Lightning se
juró que no descansaría hasta que él pudiera tener la vida en paz y feliz que
deseaba.
El tiempo de sentirse descontento con su vida había terminado con
el otro mundo. En el nuevo, ambos merecían un nuevo comienzo. Uno con un final
feliz.
-Si estamos juntos, no tenemos nada que temer, Hope.
-… Si estás conmigo, Light, jamás tengo nada que temer.
-Estaremos juntos, ¿no es así?
-Mientras me quieras a tu lado, así será.
-Entonces, siempre juntos, Hope…
-… Siempre, Light.
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