Un fuerte, desgarrador grito despertó bruscamente a Lightning en
medio de la noche:
-¡¡Light!!
La joven se giró entre las sábanas, con el corazón acelerado, y
confirmó lo que ya se temía al ver a Hope a su lado, agitándose en sueños,
empapado en sudor frío y con una expresión de profundo sufrimiento en su
rostro.
Lightning se apresuró a sacudir sus hombros con energía, tratando
de sacarle del pozo de dolor y agonía en el que sus sueños le habían sumido.
-¡Hope! Vamos, ¡despierta! ¡No es más que una pesadilla!
-No… ¡No! … -susurraba el chico, encogiéndose sobre sí mismo, como
para protegerse-¡Basta! Por favor, ¡basta! …
Lightning odiaba aquellas pesadillas. Las odiaba con todas sus
fuerzas. No podía soportar ver a Hope retorcerse de dolor, su voz teñida de
horror y pánico, las súplicas desesperadas…
-¡Light! ¡Ayúdame, Light! … -aquel grito la devolvió a la realidad.
Cuando la joven volvió a mirar a Hope, sintió una garra helada atenazando su
corazón al ver las lágrimas que manaban de sus ojos cerrados-¡¡Light!!
Sin poder aguantarlo más, Lightning se echó sobre él, le rodeó con
sus brazos y trató de sujetarlo para que dejara de moverse.
-Hope, estoy aquí… -le susurró al oído, en un intento de
despertarlo-Tranquilo. Estoy aquí, contigo. Despierta…
Tardó un par de minutos en hacerle reaccionar, pero al fin, los
ojos de Hope se abrieron poco a poco. Lightning se separó un poco de él, y
deseó no haberlo hecho: como siempre, sus ojos estaban llenos del terror más
absoluto, aquella chispa de locura, cómo sus pupilas parecían ahogarse en sus
iris y éstos en sus mismos ojos. Su corazón latía desbocado, respiraba como un
pez fuera del agua, y estaba empapado en sudor.
-… ¿Light?-musitó Hope, con la voz rota, estrangulada, cuando sus
aterrorizados ojos lograron enfocarla.
Ella dejó escapar un suspiro aliviado, y estrechó el delgado
cuerpo del chico entre sus brazos con fuerza, maldiciéndose como todas las
veces que presenciaba aquellos episodios por haber permitido que Hope sufriera
semejante tortura durante casi dos siglos.
-Soy yo, Hope. Estoy aquí, a tu lado. Siempre estoy a tu
lado-murmuró Lightning con dulzura, tratando de calmarlo-. No ha sido más que
un sueño.
Hope se abrazó a ella con desesperación, refugiándose entre sus
brazos, temblando como una hoja, sin poder contener el llanto. Lightning sintió
su corazón partirse en mil pedazos cuando sintió el cuerpo del chico convulsionarse
a causa de los sollozos, aferrándose a ella como si fuese a desaparecer en
cualquier momento. La joven le acarició el pelo suavemente, intentando
tranquilizarlo, acunándolo entre sus brazos.
Cuán brutal había tenido que ser el sufrimiento que el valiente joven que
otrora había sido el líder de la humanidad había tenido que soportar para
quedar marcado de aquella forma.
-Light-pudo decir Hope al cabo de un rato, entre sollozos
ahogados. A Lightning le partía el alma escuchar su voz, la voz del joven
adulto que en realidad era, tan rota y desesperada-, por favor, no me dejes… No
me dejes solo… No me abandones…
-Nunca te abandonaré-le susurró ella al oído, estrechándolo con la
misma necesidad con la que él se aferraba a ella, y depositó un suave beso en
su frente-. Nunca volveré a marcharme, ¿me oyes? Jamás volveré a dejarte solo.
Te lo prometo, Hope. Estaremos juntos, pase lo que pase.
Poco a poco, la respiración de Hope fue calmándose y sus lágrimas
amainaron. Seguía abrazado a ella como si de ello dependiese su vida, pero ya
no temblaba tan violentamente. Alzó la mirada hacia ella, y Lightning pudo ver
en sus ojos verdes el miedo, el dolor, la desesperación… pero también un amor
intenso, visceral, sincero.
-… Confío en ti, Light.
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