domingo, 7 de septiembre de 2014

[LR: FFXIII] Atrás

“Saber que te tenía a mi lado… hacía que mis miedos se esfumaran.”

Lightning no podía quitarse aquellas palabras de la cabeza mientras regresaba al Arca. Las escuchaba, una y otra vez, y la sensación de pérdida era cada vez mayor.

“No temo a nada. Ya no.”

Ojalá ella pudiera decir lo mismo. Al materializarse en el teleportador, mantuvo los ojos cerrados durante largos momentos, temiendo ver lo que sabía que iba a ver. Tal vez por unos segundos pudiera convencerse de que aquello no había sido más que un mal sueño…

“Porque estás aquí.”

Pero Hope ya no estaba allí. El Arca estaba vacía. Sin él, el lugar había perdido todo el color, toda sensación de seguridad que Lightning había sentido cada día al regresar y ser recibida por su cálida sonrisa.

Hope se había ido.

Era el último de los días, la prueba final. Y él no estaría junto a ella. Su voz no la acompañaría, tal vez nunca más.

Recordó aquella visión que Lumina y Yuul le habían mostrado en su corazón, sus amigos desapareciendo y dejándola atrás. Incluso Hope… Quien ella jamás hubiera creído que la abandonaría. Aquella había sido la primera vez que la idea había cruzado su mente, y la había afectado mucho más de lo que hubiera pensado.

Ahora era una realidad, y Lightning no quería aceptarla.

Ni siquiera el mensaje de Mogu le hacía recobrar el ánimo. “Pase lo que pase, mantén la vista al frente.” Sabía qué era lo que Hope había querido decir con ese mensaje. Él le cubriría la retaguardia, allá donde estuviera… si es que estaba en alguna parte.

Pero Hope no estaba a su lado. Se había desvanecido cuando más lo necesitaba, y sin él se sentía perdida.

Se acercó al cristal con forma de reloj de arena que flotaba a pocos metros de ella. Lo observó, la mirada ausente y llena de tristeza, recordando lo que Hope le había contado sobre él.

El Cristal de Redención. Capaz de hacer retroceder el tiempo hasta el primero de los días, desandar lo andado y borrar lo sucedido… en todos los sentidos.

Ello significaría que Lightning olvidaría todo lo que había ocurrido hasta el momento. No sólo ella, sino también el resto del mundo. Todos sus esfuerzos se desvanecerían, las almas salvadas volverían a condenarse. Significaba volver a la primera casilla tras un largo camino y tal vez arriesgarse a fracasar.

Lightning no pudo evitar preguntarse si aquella situación se habría repetido, si era cierto que Bhunivelze había planeado desde el principio deshacerse de Hope llegado el último de los días. Quizá habían llegado a aquel punto incontables veces, quizá Hope le hubiera hecho aquella confesión otras tantas… quizá ella misma había tomado todas ellas la misma decisión que había hecho.
Porque Lightning sólo tenía clara una cosa, y era que no quería seguir adelante sin Hope, como tantos siglos atrás su eidolón Odín le había hecho comprender sobre un frágil puente de las Cumbres Infames.

“Pase lo que pase, mantén la vista al frente”, le había dicho Hope en el mensaje a través de Mogu. Él quería que siguiese adelante. Que no volviera a buscarle.

-Lo siento-susurró Lightning frente al Cristal de Redención, con los ojos ligeramente velados por las lágrimas-. Pero no voy a volver a abandonarte, Hope.

Y con estas palabras, alzó la mano hacia el cristal, que emitió un fuerte resplandor.

Lightning sintió que perdía la consciencia al tiempo que todo giraba a su alrededor. Sabía que era cuestión de segundos que perdiera todos sus recuerdos sobre lo acontecido, que tendría que volver a salvar las almas de sus amigos y arriesgarse a perder la vida o que algo saliera mal en su misión…

Pero sabía que, al menos, Hope volvería a estar a su lado.

Si aquello se había repetido antes, quizá llegara un momento en el que hallara la forma de evitar su desaparición y cerrar el ciclo. Ahora era consciente que, de no ser así, seguiría llegando a la misma encrucijada, una y otra vez… y que siempre tomaría la misma decisión.

Aunque estuviera a punto de olvidarlo, Lightning había descubierto que no quería un mundo en el cual no existiese Hope.

* * *

Cuando Lightning volvió a abrir los ojos, lo primero que vio fue la sonrisa de Hope, cálida y dulce como siempre había recordado.

-Hola, Lightning-le dijo el chico con aquella voz del joven adulto que en realidad era-. Bienvenida.

La joven no supo por qué, justo después de haber regresado de aquella desastrosa incursión en el Palacio de Yusnaan tras Snow, le asaltó aquel impulso al ver a Hope. Sin pararse a pensar dos veces, cruzó la distancia que los separaba y lo abrazó con fuerza, cayendo de rodillas al suelo y arrastrándolo también, arrancándole un suave grito ahogado de sorpresa.

-… ¿Light? ¿Qué te pasa?-le preguntó Hope, preocupado, sin decidirse a corresponder a su abrazo-¿Estás bien?

-… -Lightning no supo qué contestar. Ella era la primera que no comprendía por qué le había asaltado la necesidad de estrecharlo entre sus brazos, como si no quisiera dejarlo marchar-Sí. Estoy bien. No te preocupes.

Hope ladeó la cabeza, desconcertado, pero finalmente la abrazó también, con gentileza, y sonrió con cierta travesura en sus suaves rasgos.

-Pues esto no es normal en ti. No hace ni tres horas que bajaste a la superficie. ¿Tanto me has echado de menos, Light?

-Idiota-refunfuñó ella -. Qué pasa, ¿tienes algún problema?

-En absoluto, pero… -Hope se separó un poco de ella, posando sus manos sobre sus hombros-Ahora en serio, Light. ¿Qué te ocurre?

Lightning desvió la mirada. ¿Cómo podía explicar algo que ni siquiera ella sabía por qué le pasaba?

-No lo sé… Simplemente, de repente… Sentí el impulso de abrazarte. Ya lo sé, suena raro, pero es como si… -la joven sacudió la cabeza, y suspiró-Como si fuera a sucederte algo, y quisiera protegerte de ello.

La expresión de Hope se tornó extrañamente seria y sombría durante un segundo, algo que a Lightning no se le escapó, y vio cómo lanzaba una rápida mirada de reojo al cristal flotante que había unos metros más allá. Se sintió estúpida por aquel arrebato sin motivo, aunque la sensación de pérdida seguía ahí y no sabía por qué.

-Perdona, Hope. No quería incomodarte.

-No te preocupes. Estoy aquí, ¿vale?-replicó él, suspirando y abrazándola suavemente; su voz de repente sonaba cansada-Nunca lo dudes. Siempre voy a velar por ti, Light.

Sus palabras aliviaron el atribulado corazón de Lightning, que apoyó la cabeza en el hombro del chico. Estando ambos arrodillados en el suelo, estaban a la misma altura, y resultaba reconfortante aquella situación. Aun así, seguía teniendo aquella incómoda sensación de que Hope estaba en peligro, y que podía perderlo de un momento a otro.

Como si le hubiera leído la mente, al cabo de unos minutos, Hope murmuró:

-Light…

-¿Sí?

-… Necesito que me prometas una cosa.

Lightning se separó de él, sorprendida por sus palabras. Al mirarle, descubrió que los ojos verdes de Hope parecían agotados, resignados, pero brillaban con firmeza.

-¿Qué cosa?-preguntó la joven.

-Prométemelo primero.

-Está bien, lo prometo-Lightning suspiró, sin más remedio-. ¿De qué se trata?

Él le dedicó una dulce media sonrisa, si bien un tanto amarga.

-Pase lo que pase, no mires atrás. Sigue adelante. Y nunca dudes que yo siempre estaré a tu lado-le dijo el chico-. ¿De acuerdo?

Lightning lo miró sin comprender.

-¿Por qué me dices esto? ¿A qué viene ahora?

Hope se limitó a dejar escapar una cansada risa entre dientes y sacudió la cabeza.

-Lo entenderás en su momento. Pero, por favor, recuérdalo. Debes seguir adelante, pase lo que pase. Confía en mí-el chico se levantó, y al darle la espalda, Lightning vio cómo sus hombros se hundían-. Volver la vista atrás no soluciona nada.

Lightning no sabía de qué estaba hablando su compañero. Intuía que él sabía algo de lo que ella todavía no era consciente… Pero como él había dicho, tal vez todavía no había llegado el momento de saber a qué se refería.

-Nunca he perdido mucho tiempo mirando atrás-replicó levantándose, con más aplomo que antes-. ¿Por qué iba a hacerlo?

Él volvió a mirar al cristal antes de sonreír con cierta amargura.

-Sea como fuere, me lo has prometido, Light-dijo, mirándola con una intensidad que por un momento la dejó sin palabras-. Recuérdalo.

La joven no comprendía por qué Hope parecía insistir tanto en aquella extraña promesa… Pero no podía evitar preguntarse si tendría algo que ver con aquella sensación de que algo le ocurriría a su amigo, y quizá él sí supiera algo al respecto.

De todas formas, había hecho una promesa, y esta vez Lightning no iba a incumplir su parte.

-Lo recordaré, Hope. Pase lo que pase.

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